Dar de comer al hambriento

Una de las catorce principales obras de misericordia “Dar de comer al hambriento” me ha parecido siempre aplicable a nuestra persona y no me refiero al hecho de alimentar el cuerpo, si no al hecho de alimentar el alma, de brindarnos la posibilidad de enaltecernos con acciones que provoquen gozo en nuestro corazón, usando esta idea como bastión de acción mi querida Ross y yo el día 31 de diciembre después del medio día salimos a convidar a la gente en la calle de una comida-cena de fin de año, salimos de casa armados hasta los dientes con un carrito y nuestras viandas, la primer parada fue con un señor de limpia, nos acercamos y le pedimos si podíamos obsequiarle una comida-cena en agradecimiento a su enrome labor, su primera reacción fue de desconcierto, nos miró con extrañeza y nos preguntó “pero está limpia verdad”, al final nos agradeció y en sus bendiciones prometió estaríamos, otra vista fue donde el semáforo que se juntan algunos chavos que limpian parabrisas para hacerse de unos pesos, uno de ellos, el más reacio, nos dijo “¿Pero no nos quieren envenenar verdad?” Ross se sintió un poco abrumada por la reacción, más le convencimos que no era esa nuestra intención, que realmente queríamos compatir de nuestra felicidad.

Otra esquina que visitamos una pareja de chavos desprovistos de muchas cosas nos aceptaron con gran sorpresa el obsequio y hasta nos pidieron que dejáramos una más para un compañero que fue a hacer un mandando, nuestra última parada y la más complicada fue en una calle donde nos acercamos a varios chavos con estados alterados por el solvente que invadía sus sentidos, los asaltamos con nuestra invitación: “chavos podemos compartir con ustedes esta comida-cena de fin de año y aprovechar para desearles un feliz fin de año y un 2015 lleno de nuevas oportunidades”, la sorpresa se reflejó en sus ojos, el embrujo del solvente se disipo por un momento y nos contestaron que les alivianaríamos mucho si les invitábamos, el deseo de fin de año fue contestado con enjundia y fuerza que denotaba agradecimiento real, neto y verídico.

Ross y yo alimentamos nuestros corazones con esta pequeña acción y en próximas fechas haremos algo diferente, ya veremos que se nos ocurre, hay tanto por hacer.

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