Reflexiones desde el área de TI sobre formación digital y carácter
Hace unos días escuché un episodio del podcast Cuidado con las macros ocultas, grabado durante TRGCON en La Nave (Madrid). El caso que detonó la conversación fue sencillo y, al mismo tiempo, revelador: un menor que crea un nuevo perfil en TikTok para evadir las restricciones familiares.
No hackeó nada.
No vulneró un sistema complejo.
Simplemente abrió otra cuenta.
Desde el área de Tecnologías de la Información, puedo decir algo con claridad: técnicamente, evadir una restricción básica hoy es relativamente sencillo para cualquier adolescente con curiosidad digital.
El problema no es la plataforma.
El problema es pensar que el control es suficiente.
El espejismo del control técnico
Vivimos en una época donde los padres pueden instalar aplicaciones de supervisión, limitar horarios, bloquear contenidos y monitorear actividad. Todo eso puede ayudar. Pero ninguna herramienta sustituye la formación del criterio.
Cuando un menor busca cómo saltarse una regla, no está demostrando dominio tecnológico. Está evidenciando una desconexión formativa.
Y ahí la conversación cambia de nivel.
Tecnología sin formación = habilidad sin dirección
Desde mi experiencia profesional en TI educativo, he visto algo constante:
Los estudiantes desarrollan habilidades digitales rápidamente.
Lo que no siempre desarrollan con la misma velocidad es:
- Autocontrol
- Criterio
- Conciencia de riesgo
- Responsabilidad
La tecnología amplifica lo que ya existe.
Si hay formación, potencia talento.
Si no la hay, potencia vulnerabilidad.
Comunicación: el firewall más poderoso
El episodio que escuché insistía en algo esencial: la comunicación es la base.
Y coincido completamente.
Un entorno donde el menor puede hablar abiertamente de lo que consume en redes, de lo que le preocupa o de lo que le llama la atención, es infinitamente más seguro que uno donde solo existen prohibiciones.
Las aplicaciones bloquean.
La conversación forma.
Educación digital es educación del carácter
Como profesionales de tecnología en instituciones educativas, no podemos limitarnos a infraestructura, redes y dispositivos.
Nuestra responsabilidad también es cultural.
Implica ayudar a las familias a comprender que:
- El entorno digital es parte del ecosistema formativo.
- El control parental es una herramienta, no una solución.
- La formación del carácter debe evolucionar junto con la tecnología.
La pregunta correcta no es:
“¿Cómo evito que mi hijo use esta red social?”
La pregunta correcta es:
“¿Qué criterio estoy ayudando a desarrollar para cuando yo no esté mirando?”
Porque eventualmente no estaremos mirando.
Y ese día, lo único que quedará será el carácter.
Si te interesa profundizar en esta conversación, te recomiendo escuchar el episodio. Aporta una perspectiva equilibrada entre tecnología, educación y responsabilidad.
La seguridad digital no empieza en el dispositivo.
Empieza en la formación.
